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Jueves, 14 de Diciembre de 2017
CRÍTICAS Y COMENTARIOS DE LA OBRA Y LAS EXPOSICIONES página: 4/4
No hay en la composición ni en la ejecución ninguna concesión a lo fácil, a lo dulcero, a la representación floral con la intencionalidad de lograr un efecto de asombrosa belleza, sino a una sobriedad de elementos, una valorización de lo simplemente cromático, que resulta soprendente por el ajuste que fué logrado.

(...) nos encontramos ante una artista, que sabe sentir y ejecutar. Lo que parece, dicho de este modo, uno de los subterfugios con los que críticos tratan de eludir su sincera opinión. Aquí no se tratra de eso, sino de asegurar que la artista orensana no intenta solamente la plástica exterior de los cuadros (como suele ocurrir con frecuencia) sino que, bajo la inspiración de su sentido, deja fluir su arte pictórica como un medio de expresar lo que siente. Que es, en definitiva, lo que debemos exigir a todo artista. Y carmucha Vázquez Prats demuestra que lo es.

J. TRAPERO PARDO
Crítico de Arte
A Carmucha, la veía yo de niño desde mi ventana en la calle de Lamas Carvajal, éramos vecinos y su casa estaba enfrente de la mía. Un día, recuerdo, vestía un exquisito y seráfico traje Níveo de Primera Comunión, estaba toda Blanca y Bella, con sus negros y brillantes bucles impasibles.

Eramos amigos y eso supuso la inevitable foto de primera comunión los dos juntos.La conservo no por la nostalgia ni por la morriña de ese tiempo rosa. La conservo porque es una foto plenamente hermosa. es una reliquia de posguerra, casi una miniprofecía.

Ella y yo no sabíamos en esa edad mágica y candente de fantasías que nuestra poética iba a ser la pintura. Y así fué, nos hicimos pintores los dos.

El jeroglífico en el laberinto de la vida, sopló y nos llevó por senderos muy distintos.

En el final de la década de los sesenta, cuando aún vivía Franco y cantaban los Beatles, encontré una vez a Carmucha. Fué en la galería Toisón de Madrid. Ella exponía paisajes. Me gustaron mucho. Veía en esa pintura toda una estética lírica y poblada de encantos.

Al ver sus cuadros creo que me pasó algo parecido a lo de Marcel Proust en su "búsqueda del tiempo perdido". Yo recordaba el sueño, un presagio de lo vivido en un apartado tiempo dorado en mi Orense.

Posteriormente,, ví unas exposiciones de Carmucha. Su pintura es para mi, y sigue siendo tan luminosa, simple y poética como aquel traje níveo que ella llevaba aquel día y que yo, rigurosamente, observaba con mi espíritu infantil agazapado en mi ventana-observatorio de Lamas carvajal 6.

El resto lo dejo para crítica especializada. Parabienes Carmucha.

XAIME QUESSADA
Pintor
(...) su estilo personalísimo, en el que las dotes femeninas de intuición y ternura se alían perfectamente con un exquisito sentido cromático y con vigor del dibujo y de la composición, dote esta última que la crítica hizo resaltar en sus exposiciones anteriores.

Pero tal vez lo más característico o, tal vez, si se quiere, como una constante en muchos artistas gallegos castizos, es la sensación de volumen que domina en su pintura, en este caso, lograda principalmente mercé al empleo de la espátula, y, a la vez, una erfecta fusión cósmica entre la vida vegetal, que llena los fondos, impregnados de profundidad y misterio, y la humanidad, que rebordada de vida y ternura, se encuentra allí inmersa. Por su tono vital, queda definida como una pintura mas bien eufórica.

JESÚS FERRO COUSELO
Director del Museo Arqueológico de Ourense
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